La publicidad, ¿cuestión de coincidencia?

Todo el mundo sabe a estas alturas que la televisión necesita la publicidad, pero la verdad es que no soporto, o mejor dicho, no me parece correcto la forma en la que se introducen los anuncios en películas y series, ya que se corta abruptamente, en medio de una escena, un diálogo o en el clímax de los mismos.
En realidad, la publicidad debería de ser una cuestión de cortesía, pero, ¿lo es de verdad? Todos nos hemos hecho a la idea de que la publicidad es imprescindible. Más aún: ya hay un cierto tipo de espectador que no ha conocido parrillas parcas en anuncios y que asiste a la publicidad con algún interés, como un espectáculo más. Los progresos de la creación publicitaria, que a veces da en producir obras maestras, ayudan a esa digestión.
Pero nunca nos acostumbramos a que los canales, coloquen los bloques publicitarios justo en el momento en que nuestra serie preferida narra la escena fundamental. La gente que trabaja en la televisión afirma que ésta es una forma de conseguir que los anuncios sean vistos, pues la finalidad de la publicidad no es hacer que las cadenas ganen dinero, sino que los espectadores la vean y compren los productos anunciados; y por eso se dice que “la publicidad es la que manda”. Por este motivo, yo propongo que todo fuera al revés, es decir, que los canales cortaran el desenlace de los anuncios para así reanudar el hilo de nuestra serie preferida. Lo más seguro es que los publicitarios se enfadarían, pero, por otra parte, ¿no sería un eficaz modo de hacer que la gente siguiera atada a la pantalla, en lugar de zapear en los lapsos comerciales?
